
Sueños sureños que se opacan en noches de invierno.
Se oyen pasos secos, al recorrer el último pasaje. Se detiene, el silencio rodea todo ese momento y la ansiedad se vuelve desesperante. Lentamente avanza con voluntad hasta alcanzar la orilla del precipicio donde por tanto tiempo se refugió.
Mala maniobra querido. Tropieza con un montón de basura vieja, cayendo al vacío, cae, cae como una pluma sin dirección.
¿Porqué nunca llegaba el final? divagaba por el aire, observando las palomas volar, el bello arte de la naturaleza, el calor de los rayos del sol que se reflejaban en el mar, el aire que respiraba, soplando en su cuello.
Su mente se detiene, abriendo los ojos con impresión, piensa y reflexiona en todo ese tiempo perdido. Era hora de reciclarlo, por algo sano. Desterrando la oscuridad de su interior para despedir esa amargura que ataba su cuerpo a aquellos días tristes de soledad.
Abrió sus brazos y cerro los ojos esperando caer donde su destino le indique, decidido a volver a empezar un nuevo rumbo, viviendo el día a día sin restricciones, sin barreras...
-¡Despierta Lautaro!
Pero…
Fue un simple sueño, un truco de su imaginación. Todos sus pensamientos se habían entrelazado, aquellas dudas cesaron y sus ojos brillaron al ver un nuevo día. La oscuridad de su vida se remplazó por colores radiantes que atravesaban la ventana, de su habitación.
Nunca te des por vencido
Se oyen pasos secos, al recorrer el último pasaje. Se detiene, el silencio rodea todo ese momento y la ansiedad se vuelve desesperante. Lentamente avanza con voluntad hasta alcanzar la orilla del precipicio donde por tanto tiempo se refugió.
Mala maniobra querido. Tropieza con un montón de basura vieja, cayendo al vacío, cae, cae como una pluma sin dirección.
¿Porqué nunca llegaba el final? divagaba por el aire, observando las palomas volar, el bello arte de la naturaleza, el calor de los rayos del sol que se reflejaban en el mar, el aire que respiraba, soplando en su cuello.
Su mente se detiene, abriendo los ojos con impresión, piensa y reflexiona en todo ese tiempo perdido. Era hora de reciclarlo, por algo sano. Desterrando la oscuridad de su interior para despedir esa amargura que ataba su cuerpo a aquellos días tristes de soledad.
Abrió sus brazos y cerro los ojos esperando caer donde su destino le indique, decidido a volver a empezar un nuevo rumbo, viviendo el día a día sin restricciones, sin barreras...
-¡Despierta Lautaro!
Pero…
Fue un simple sueño, un truco de su imaginación. Todos sus pensamientos se habían entrelazado, aquellas dudas cesaron y sus ojos brillaron al ver un nuevo día. La oscuridad de su vida se remplazó por colores radiantes que atravesaban la ventana, de su habitación.
Nunca te des por vencido

No hay comentarios:
Publicar un comentario